El Salmo 23 enseña que Dios nos va a guiar por sendas de justicia. Hay un precio elevado para la misión de cada uno de nosotros: los ciudadanos del cielo deben ser justos, así lo dice la escritura, y si lo pensamos, ninguno de nosotros es justo, el apóstol Pablo también lo dice en Romanos 3:10, en cambio, Dios sí es justo.