La Biblia no complica la definición de necedad, es simple y directa: Vive como si Dios no existiera, así lo dice el Salmo 14:1. Esta actitud produce una vida centrada en uno mismo, guiada por los deseos egocéntricos, qué me complace a mí. La necedad es un problema del corazón. Debemos sembrar con sabiduría en el corazón de los hijos.