Esas fueron las palabras que Jesús les dijo a sus discípulos. Les debía explicar los secretos eternos en las cosas cotidianas de la vida. Servir a Dios tiene que ver con la actitud y disposición que estemos dispuestos a entregar. ¿Por qué no hacemos un camino recto para recoger frutos? Porque estamos ocupados en nuestro pasado.