Con Dios es todo o nada, con Él no hay puntos intermedios, el agua no es tibia, y la pregunta que tenemos que hacer es: ¿Qué es lo que busca Dios de nosotros? Busca que confíes en Él, su deseo profundo es que podamos confiar plenamente en Él. El pecado es producto de la desconfianza, las ataduras también y lo que tenemos que aceptar es que Dios tiene que demoler nuestras bases de seguridad.