En este capítulo veremos la firme decisión de César de conseguir el consulado aunque para ello tuviera que establecer un pacto entre Pompeyo, Craso y él mismo: el Primer Triunvirato.
Ha sido todo muy rápido y Julio ya ha conseguido uno de sus sueños, el ser elegido cónsul. Aquel chico de buen apellido aunque sin un sextercio y que nacio en una vivienda humilde del barrio mas humilde de Roma ha llegado a la mas alta magistratura del estado. Sin embargo a ningún consul antes le costó tan caro. Para llegar tuvo que renunciar a lo que ningún romano había renunciado antes , el Triunfo por las calles de Roma.