Isaías 43:4 nos enseña que a ojos de Dios somos de gran estima. Cuando recibimos el impacto del amor de Dios, no andaremos con esa sed de elogio y es una sed que nadie nos va a poder saciar.
Isaías 43:4 nos enseña que a ojos de Dios somos de gran estima. Cuando recibimos el impacto del amor de Dios, no andaremos con esa sed de elogio y es una sed que nadie nos va a poder saciar.