Cuando se tiene esta actitud, se cree que las cosas y los sucesos son inevitables y vienen predeterminados por el destino. El fatalismo no es algo bíblico. Dios nos ha hecho administradores de todos los aspectos de nuestra vida.
Cuando se tiene esta actitud, se cree que las cosas y los sucesos son inevitables y vienen predeterminados por el destino. El fatalismo no es algo bíblico. Dios nos ha hecho administradores de todos los aspectos de nuestra vida.