Nuestro corazón y nuestra mente llega a ser engañosa, hay personas que si no tienen ese elemento extra a lo que hacen, no le encuentran sabor a la vida, lastimosamente no encontramos placer en lo simple, en lo puro, en lo santo, por eso, debemos prometer al Señor a amarlo sin límites y con limpieza de corazón, debemos aprender a quitarnos los endulzantes químicos para tener endulzantes naturales.