Cuando desees un beso dímelo
mi alma guarda los de verdad para tu boca.
No importa que me odies,
ni que te haya odiado,
el alma sabe discernir donde amar,
donde decir ,donde poner un beso,
cuando sentir tu mano acariciando el cielo.
Hacer de este planeta la nave del amor,
sentirse dentro de el solo como una lagrima,
navegarlo en la piel, acariciar los flujos
y beberse de un sorbo todas las cataratas
que nutren de su cuerpo.
Balancearse al ritmo de hojas al caer,
como una rama al viento
esperando sentirse sembrada en sus entrañas
a la luz de luciérnagas,
mirando de reojo como te observa el mundo
como mueren de envidia las estrellas en luz
sabiendo que ese amor, no es hoy para ellas.
Fantasmas deambulan todos los universos
muertos de amor algunos
otros esperan besos que los lleve a la luz
cada “te amo” se les clava en el alma
y miran y escudriñan , por donde va su amor
sin emplear la fuerza de romper con el mundo
que se los tiene presos buscándose pretextos
abandonando así ese deseo de amar.
Y no hay , no hay pretextos
solo cuerpos inertes vacíos de por vida
la esencia de la vida te la entrego un te quiero
allá por los diciembres cerca de los volcanes
cerca de las ausencias, de los mil compromisos
con que quiso romper para andar en las nubes
encontrando por fin el camino a su cielo.
Chema Muñoz (c)