Comprende la primera verdad: si a ti te importa, a Dios le importa, puede ser algo inverosímil, sin importancia, sutil, algo que no cambia ni aporta nada a la sociedad, porque el Creador del Universo aunque está ocupado, le importas. En su palabra nos da razones que lo demuestran, tu vida, tu destino, tu necesidad, le importan a Él.