En el camino a la madurez espiritual puedes llegar a caer de una manera muy fácil en éstos dos extremos, ser una fortaleza o ser barrera, en el camino del conocimiento de Jesucristo puedes ser atraído por estos dos extremos en algún momento, con tal de sentirse más limpios o mejor con Dios se vuelven personas con mucha fortaleza, construyen muros y se aíslan de los demás.