El primer hábito que Jesús tenía como modo de vida y que es el fundamental es: Que sabía aislarse. Pero no entendiendo el aislamiento como depresión o el no querer contaminarse de las personas, sino el de apartarse de toda compañía. Marcos 1:35 describe bien cual era el propósito de aislarse del ruido, de las demandas cotidianas y pasar tiempo con Dios.