A veces, Dios nos habla mediante eventos cotidianos de la vida: una conversación, una experiencia fortuita, y más. Hay momentos en la vida que todo creyente se va a enfrentar con la pregunta: ¿Usted ya pagó por eso? Cuando tenemos un nuevo comienzo, siempre habrá escépticos que duden si lo merecemos. Pero hay una pregunta espiritual mucho mayor.