Cuando nos rendimos a las ataduras, dañan órganos vitales y estos se congestionan. La Biblia nos enseña que la paga del pecado es la muerte pero el regalo de Dios es la vida eterna. Tomemos en serio esas ataduras y no nos rindamos a ellas.
Cuando nos rendimos a las ataduras, dañan órganos vitales y estos se congestionan. La Biblia nos enseña que la paga del pecado es la muerte pero el regalo de Dios es la vida eterna. Tomemos en serio esas ataduras y no nos rindamos a ellas.