“Dios se hizo hombre para que el hombre se hiciera Dios”
Esta podría parecer una frase herética para los practicantes de religión judía; y a los mulsumanes les sonará como una auténtica blasfemia, que seguramente los fundamentalistas castigarían con la muerte. Fue escrito por uno de los primeros cristianos, al que además se le considera uno de los grandes santos de la Iglesia.