Jesús es la Imagen del Padre y, como Hombre, también sería su Rostro visible que nos hace presente el Amor que Dios nos tiene. Ese abajamiento, el “descender”, nos muestra lo que es propio de Dios: la Misericordia. Y así el poder divino se demuestra en su capacidad para comprender, poniéndose a nuestra altura para luego elevarnos.