Muchos en el planeta corremos el riesgo día tras día de irnos a un destino eterno sin habernos ajustado el cinturón de seguridad y Cristo es el único que nos garantiza un aterrizaje seguro.
Muchos en el planeta corremos el riesgo día tras día de irnos a un destino eterno sin habernos ajustado el cinturón de seguridad y Cristo es el único que nos garantiza un aterrizaje seguro.