La clave para desarrollar, crecer lo que Dios ponga en nuestras manos está en prioridades y concentración. Una persona que conoce sus prioridades pero carecen de concentración sabe qué hacer pero jamás lo termina, en cambio, si tienen concentración pero no prioridades, tiene excelencia pero sin progreso. Ambas cosas tienen el potencial para lograr lo espectacular.