Por el café también nos reconocemos en este panorama globalizado como una nación y sacamos pecho de la calidad que brota de nuestro suelo y de las manos que lo transforman. Porque esa taza de café que nos preparamos en la cafetera, colamos en la tela, nos servimos de la greca,en el trabajo o le compramos al vecino que recorre la ciudad con los termos tiene detrás una historia humana y colectiva, política, social y económica. Pero sobretodo, esa taza de café ha sido causa y efecto de grandes transformaciones que hemos tenido como país, y de muchas formas ha construido nuestro presente.