Tenemos que aprender a hacer que la palabra de Dios sea demostrable y no solamente probable. Es muy fácil ilusionar a alguien, o ilusionarnos, pero existen cuatro aspectos que te pueden ayudar a que la palabra de Dios sea demostrable para tu vida. El apóstol Santiago de manera contundente lo enseña, porque debemos saltar de lo dinámico a lo específico.