Las lágrimas tienen un efecto de riego con nutrientes poderosos desde el punto de vista espiritual y emocional sobre la vida de una persona o situación. Tenemos un Dios personal, es un Dios compasivo, el Salmista escribió: pon mis lágrimas en tu recipiente. Dios tiene un recipiente personal de lágrimas para cada uno de sus hijos, ha visto tus lágrimas de dolor, impotencia, tristeza, no experimentamos una pena sin que no vea nuestras lágrimas.