Nadie puede decir que no se le advirtió, porque Dios nos ha puesto un heraldo, porque cuando llevas tiempo alimentándote espiritualmente te conviertes en uno, y debes complementar ese crecimiento, y crecer bien. Dios nos llama por algo y para algo, porque Él sabe bien que debemos ocuparnos en las cosas que trascienden, para que nuestra vida tenga un rumbo.