En los momentos de impredecibilidad es donde sucede ese momento en el que nos desvinculamos de nuestro modo lógico, de la mente a veces extremadamente analítica, del vivir en piloto automático que mantiene a tanta gente en una constante apatía. Es ahí donde sucede lo que algunos sabios han llamado el ayuno de la mente, es ahí donde podemos observar el vacío esa y es desde ese vacío desde donde pueden emerger todas nuestras potencialidades.
Te invito que escuches esta breve reflexión, donde hablo de una filosofía milenaria, de la concepción que tienen sobre el arte, y de como a través de estas corrientes espirituales y filosóficas como son el Budismo Zen y el Taoísmo podemos reconectar con nuestro niño interior.
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