La queja es la actitud más antigua que está escrita en el Manual de la vida, la reacción más espontánea que tenemos cuando somos confrontados, es quejarnos. Dado que Dios no ayuda a las personas que no se responsabilizan de sus actos sacó a los quejumbrosos del paraíso. A Dios no le agrada escuchar quejas, y estamos tan acostumbrados a llegar delante suyo con tantas quejas pero nos cuesta ser propositivos.