El apóstol Pablo escribe en 1 Corintios 13:4 uno de los poemas más extraordinarios: Las preeminencias del amor. “El amor no guarda rencor”. Podemos tener muchos desechos dentro nuestro, como rechazo, enojo, culpa, pesimismo, amargura y demás, todo eso se va acumulando, pero el hecho de que haya basura en el muelle no significa que la deba haber en nuestra vida.