Como hijos de Dios debemos vivir y comprometernos en vivir una vida de manera amable porque no es sencillo; vivir de una manera bélica o defensiva es totalmente fácil en este sistema agresivo
Dios forma hombres y mujeres santos delante de Él a través de la amabilidad; es imposible declararse servidor de Cristo pero ser iracundo, sarcástico o tener la capacidad de introducir el dedo en la llaga.