A muchas personas les llenaron sus caminos de advertencias de peligro: todo es una posible tentación. Se nos contó que la vida era un camino resbaloso y caer nuestro estado natural. Pero quien nos enseñó a pedir: "no nos dejes caer en tentación" estaba confiando en que era posible, porque sí, es posible perderse en el camino, y también es posible escuchar a quien ya lo ha recorrido.