Dios tiene el profundo deseo de sanar aquello que nos ha decepcionado, de borrar las expectativas que han sido defraudadas, de quitar esas cargas pesadas que solos no podemos soportar. Pero para esto, nuestros ojos deben estar fijos solo en Él.
Dios tiene el profundo deseo de sanar aquello que nos ha decepcionado, de borrar las expectativas que han sido defraudadas, de quitar esas cargas pesadas que solos no podemos soportar. Pero para esto, nuestros ojos deben estar fijos solo en Él.