Cuando ser grande se convierte en una obsesión, se convierte en un gran problema. Jeremías 17:9 nos enseña que nada hay tan engañoso como el corazón; porque la ambición no es mala en sí misma el problema es cuando es usada para alimentar el ego, no para servir a otros y Jesús da una gran lección al llamar a un niño. Mateo 18:3.