Podemos llegar a preguntarnos si Jesucristo es en realidad una piedra angular o una piedra de tropiezo, las escrituras dicen que Jesús es la piedra angular que los edificadores desecharon, pero cuando no estamos bien relacionados con Él, nos tropezamos y caemos como le sucedió Apóstol Pedro. ¿Cuántas veces te has ofendido con Dios porque tu voluntad no fue hecha o las cosas no sucedieron como lo deseabas y Dios no te lo permitió? Pensamos que Él se ha convertido en una piedra de tropiezo y no en la piedra angular.