Para muchas personas, el mayor obstáculo no es la falta de talento, sino la falta de fe en sí mismos, no se sienten capaces y eso se convierte en un techo invisible que limita todo lo que pueden llegar a ser, pero la Biblia nos recuerda que la fe mueve montañas en Mateo 17:20 y también puede mover corazones. Cuando una persona cree se desata algo en su interior: Unción. Y éste es el primer paso para hacer cosas extraordinarias para la Gloria de Dios.