El gozo es como un músculo que hay que ejercitar. La forma en cómo reaccionamos ante lo externo depende mucho de nuestra perspectiva y el apóstol Pablo dice que podemos regocijarnos en los tiempos difíciles ya que tenemos esperanza porque sabemos que todo lo que pase, obra para bien en nuestra vida, por lo tanto, es una perspectiva adecuada.