La fe no es fe a menos que sea práctica, accionada, porque la fe sin obras está muerta según Santiago 2:26. El profeta Jeremías muestra lo que es la fe práctica, aun cuando todo estaba aparentemente perdido, decidió actuar, se considera a la palabra de Dios como un resorte de acción, un activador espiritual, una represa abierta que permite que las bendiciones de Dios abunden como lluvia a cántaros sobre tu vida.