Todos tenemos una nube pero despreciamos la nube, hemos tenido una señal de parte de Dios pero hemos descuidado esa señal. Tenemos la manía de que Dios haga nuestra voluntad, pero es difícil seguir su nube, su voluntad. No debemos alejarnos de ella, no salirnos de su voluntad. En la actualidad el Señor nos continua guiando.