En el Salmo 31:15 está escrito: En tus manos están mis tiempos, líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores. Cuando oramos no siempre recibimos respuestas inmediatas y eso es bueno, porque no sabemos pedir como conviene, pero a veces tenemos que esperar mucho tiempo, sin embargo, eso no necesariamente es un “No” de parte de Dios a nuestra solicitud. Es muy importante confiar en Su momento.