La crisis económica mundial de 1929 evidencio que el sistema Capitalista no era poseedor de la perfección, que con antelación se creía infalible, tuvo lugar durante la década anterior a la Segunda Guerra Mundial. Fue la depresión más larga en el tiempo, de mayor profundidad y la que afectó a más países que se extendió hasta finales de la década de los años treinta o principios de los cuarenta.