Es mucho más fácil cambiar de vida si tenemos autosuficiencia.
Poder tener una profesión porque nos gusta, y no porque la necesitamos; tener relaciones que nos hacen felices, de las que no dependemos; consumir lo que nos da placer y bienestar, y lo que nos envicia.
Cualquier tipo de dependencia nos quita libertad.
Ser autosuficiente no es ser individualista, ni egoísta. Es tener los recursos materiales, emocionales y mentales para poder elegir, incluso elegir ser generoso, amable, cariñoso y humanista.
“En la casa donde no hay panchón, todos riñen y todos tienen razón”.