Cuando los niños están tranquilos pueden notar muchas cosas en su interior. Sienten si están contentos o preocupados, si están enfadados o tristes. Puedes hacer este ejercicio con tu hijo para para aprender a prestar atención a los sentimientos, tanto a los agradables como a los que no lo son. Esto les ayudará a aceptar sus emociones, practicando también como manejarlas. Así serán más felices y sabrán adaptarse a las diferentes situaciones por las que les irá llevando la vida.