Si la historia de los errores no forzados armara su propio podio, la medalla de oro podrían recibirla los ejecutivos de Decca Studios, la discográfica londinense que decidió rechazar a Los Beatles en enero de 1962 porque “las bandas de guitarra no prosperarían”. Lo que pasó después lo sabe el mundo entero: Los Beatles se convirtieron en la banda más importante de la historia de la música popular, en diez años de carrera meteórica revolucionaron no sólo el sonido del pop y del rock sino la industria discográfica y del entretenimiento, y la audición de Decca se volvió un episodio histórico de esos que parecen chiquitos pero hicieron lo suyo para torcer el destino de las cosas.