Durante mucho tiempo la Iglesia Católica fue una de las instituciones más poderosas del planeta. Su estructura podía tocar, influír y determinar el destino de muchas personas y territorios. 'La Cristiandad' no fue -como dicen sus nostálgicos- la época en la que los valores cristianos gobernaban el mundo, fue la época en la que los valores del mundo tomaron el control total de la institución eclesial.