Hay heridas que duelen más y ¿Cuándo sucede eso? Cuando no vienen de afuera sino de adentro; de aquellas personas que amamos y respetamos. La historia de Abraham y Lot nos invita a reflexionar sobre la importancia de saber elegir sabiamente y confiar en la provisión de Dios, incluso cuando nos sentimos heridos y confundidos.