Pensemos en lo que somos en Cristo, porque lo que somos habla de nuestra identidad, no es lo que los demás dicen de nosotros o lo que suponemos de nosotros mismos, es lo que dice Dios de nosotros. ¿Qué dice Él? ¿Cómo nos ve? ¿Qué somos para Él? ¿Cuál es nuestra verdadera identidad?