En aquellas temporadas donde todo parece perder orden, donde hay tormentas que sacuden todo, el primer instinto es el pánico, pero no todo lo que cae de tu vida es una pérdida, sino que a veces esos movimientos abruptos de la vida sacan del barco lo que pesa, pero no ayuda. La sacudida cumple una función muy hermosa, limpia el sistema de nuestro alma de parásitos.