Hay un gran peligro en llevar una mentalidad de rendimiento y eso también lo llevamos a nuestra relación con Dios, resultando en una inseguridad crónica pensando que nuestra relación con Él depende qué tan fuerte tomemos su mano.
Hay un gran peligro en llevar una mentalidad de rendimiento y eso también lo llevamos a nuestra relación con Dios, resultando en una inseguridad crónica pensando que nuestra relación con Él depende qué tan fuerte tomemos su mano.