Hoy vamos a dejar de lado por un momento los sensores de silicio y los cristales de alta gama para hablar del instrumento más sofisticado y adaptable que poseemos: nuestro propio ojo. Vamos a descubrir cómo, al caer el sol, se produce una metamorfosis silenciosa en nuestra retina que nos permite detectar hasta el impacto de un solo fotón.
Hoy aprenderemos que observar no es solo una cuestión de óptica, sino un arte de paciencia y biología donde la oscuridad no nos quita la vista, sino que nos enseña a mirar de otra forma.
Visita mi blog: https://bajolasestrellas-astrofotografia.blogspot.com/