Esta noche vamos a apuntar nuestra mirada hacia lo que parece el abismo definitivo del cosmos, un lugar donde la gravedad es tan extrema que ni siquiera la luz puede regresar: los agujeros negros.
Solemos verlos como la última palabra del universo, monumentos de pura permanencia que solo saben crecer. Sin embargo, la física nos obliga a mirar otra vez.
Hoy descubriremos que, incluso allí donde parece que el universo ha cerrado todas las puertas, la mecánica cuántica encuentra una forma de abrirlas, revelando que hasta los monstruos más temibles del espacio tienen una biografía, envejecen y, tras un tiempo inconcebible, desaparecen.
Lee el artículo en el blog: https://bajolasestrellas-astrofotografia.blogspot.com/2026/09/nada-dura-para-siempre-ni-siquiera-un.html?m=1