DADME Y SE OS DARÁ
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Dadme una intención, un sombrero,
un destino y un tiempo hasta mi muerte.
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Dadme frutos, condenas, los fueros de mi conducta
y la urgencia de una vida,
yo seré entonces reflejo del ejemplo de la piedra,
la consistencia del tiempo, la palabra, los ecos
también ese corazón que todos llevamos dentro.
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Apagaré los fusiles, los gritos del desamparo
y esconderé bajo palio la palabra corazón,
los remilgos de la urgencia, los dioses
y su justicia venida de sabe donde
ensuciando la progenie llevándolos al invierno.
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Dadme solo una intención la que destruya milicias
vacías de pensamiento,
parias saliendo al encuentro de los dones, la riqueza,
conservándose en la piel la bajeza de sus almas,
los fusiles en las manos la mercancía de villanos
vendiendo el mal por doquier.
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Dadme un Dios que nos responda sin remilgos
la hierba, la sal, las contiendas el hambre
que se genera solo cazando alimañas
que derriban nuestros muros hechos de amor a la vida.
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Dadme a comer las ortigas y vomitaré aranzadis
escritos a sangre y fuego en la redondez de sueño,
en los vientre que soportan los perfiles de lo eterno,
agujeros en el cielo donde se pierde la mano
donde se encuentran glaciales, soledad, dolor e infiernos.
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Dadme siquiera respuestas
que generen voluntades de no terminarlo todo,
de no lacerar heridas, de no borraros de nuevo
del tapete de belleza que os regalé en el comienzo.
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Una brizna de aquel fuego,
un bocado de la fruta la que perdonó el silencio,
yo os dejare para siempre la luz de ser como el viento
como el aire como dioses, ser eternos.
Chema Muñoz©