Dios nos sostiene de su mano, pero ¿cuántas veces nos hemos soltado de las promesas que el Padre nos ha dado, de nuestras convicciones, de una palabra de aliento que Él nos dio? Nos hemos caído hemos estado suspendidos en el aire, pero hay unas manos horadadas que nos dice: Vuelve y te levantas porque Soy Yo quien te sostiene.