La persona que fuerza la espiritualidad en su vida está activando el ego espiritual, busca respetar pero se duele cuando no le dan respeto. La modalidad de la bondad tiene este inconveniente, el orgullo, el individualismo que facilita el ego espiritual y el deseo de ser importante; por el contrario, la meta del alma es servir y ser para Dios. Debemos reconocer con una actitud sincera nuestras acciones pasadas pidiendo perdón para así liberarnos de las reacciones que puedan venir. No importa si nos quitan la dignidad, el deshacimiento del ego está en proceso.