
Sign up to save your podcasts
Or


Hay una película de Ashton Kutcher, the butterfly effect o el efecto mariposa, que su trama es sobre la vida de un chico que tiene el poder de viajar al pasado en su propia historia, e intenta cambiar sus acciones en el pasado para modificar su futuro, obviamente en el estilo de Hollywood, esta película explica de una forma muy simple el hecho de que todas las decisiones que tomamos, tienen una consecuencia en el rumbo que toma nuestro destino.
De chico, cuando mis padres me notaban de mal humor, o molesto con alguna situación, me decían de forma jocosa y a su vez como consejo, oye Lucio, sino te sientes feliz con tu situación, pues has algo al respecto, muévete, no eres un árbol.
En ese momento lo recibía como un regaño o incluso como una burla de mi situación, pero al pasar de los años, estas palabras fueron tomando mucho sentido, y fue realizando que era cierto, tenían razón, no soy un árbol, me puedo mover, puedo cambiar mi situación.
Como seres humanos, todas las personas somos por naturaleza resistentes al cambio, nos da miedo lo desconocido y nos incomoda salir de nuestra seguridad, esto no es extraño, ni malo, es un instinto que se ha desarrollado en nuestro ADN como herramienta de supervivencia, en la prehistoria salir de nuestra zona segura y conocida podía significar la muerte y ese aprendizaje se fue heredando hasta la actualidad.
Si no me creen hagamos un ejercicio de nuestra rutina diaria, seguramente para ir al trabajo todos los días, se despiertan en la mañana se visten y al tomar su carro ya conocen la via que tomaran a la oficina, tienen una ruta que recorren todo el tiempo, pero un día, un compañero de la oficina les pide Ride y en el camino les propone otra ruta, una ruta más corta, más rápida, con menos semáforos, pero tu sabes que no es tu ruta habitual, la primera respuesta que seguro damos es mmm, está bien, pero mejor me quedo en mi ruta.
Esta lucha constante entre nuestro instinto y la razón, es tiempo perdido, tiempo perdido de no salir de una situación que nos sentimos inconformes, infelices, y cuando no hacemos algo para superarnos y mejorara nuestras circunstancias y por miedo no estamos decidiendo, pero al mismo tiempo y no nos damos cuenta, pues si estamos decidiendo, estamos decidiendo todos los días a seguir en la misma situación, estamos decidiendo ser infelices.
Con esta anécdota simplemente quería poner como ejemplo 3 aprendizajes de estas experiencias,
1) Es muy importante responsabilizarte de tu infelicidad, nadie esta aca con la misión de hacerte feliz, nadie esta acá para hacerte evolucionar entonces el primer paso es entender que hay una circunstancia que existe y no gira alrededor de ti, pero estas en la total libertad de moverte y cambiarla, recuerda no eres un árbol
2) Sueña, proyéctate, decide cómo quieres vivir tu futuro, decide cómo quieres construir tu felicidad día a día, y no solo te limites a soñar, también ejecútalo, con acciones y con decisiones que sean congruentes con tus sueños.
3) definitivamente tienes que empoderarte de tu felicidad, tienes que ser dueño de tus decisiones, no puedes dejar a que la inercia del momento y las circunstancias decidan por ti
By Jorge PalmHay una película de Ashton Kutcher, the butterfly effect o el efecto mariposa, que su trama es sobre la vida de un chico que tiene el poder de viajar al pasado en su propia historia, e intenta cambiar sus acciones en el pasado para modificar su futuro, obviamente en el estilo de Hollywood, esta película explica de una forma muy simple el hecho de que todas las decisiones que tomamos, tienen una consecuencia en el rumbo que toma nuestro destino.
De chico, cuando mis padres me notaban de mal humor, o molesto con alguna situación, me decían de forma jocosa y a su vez como consejo, oye Lucio, sino te sientes feliz con tu situación, pues has algo al respecto, muévete, no eres un árbol.
En ese momento lo recibía como un regaño o incluso como una burla de mi situación, pero al pasar de los años, estas palabras fueron tomando mucho sentido, y fue realizando que era cierto, tenían razón, no soy un árbol, me puedo mover, puedo cambiar mi situación.
Como seres humanos, todas las personas somos por naturaleza resistentes al cambio, nos da miedo lo desconocido y nos incomoda salir de nuestra seguridad, esto no es extraño, ni malo, es un instinto que se ha desarrollado en nuestro ADN como herramienta de supervivencia, en la prehistoria salir de nuestra zona segura y conocida podía significar la muerte y ese aprendizaje se fue heredando hasta la actualidad.
Si no me creen hagamos un ejercicio de nuestra rutina diaria, seguramente para ir al trabajo todos los días, se despiertan en la mañana se visten y al tomar su carro ya conocen la via que tomaran a la oficina, tienen una ruta que recorren todo el tiempo, pero un día, un compañero de la oficina les pide Ride y en el camino les propone otra ruta, una ruta más corta, más rápida, con menos semáforos, pero tu sabes que no es tu ruta habitual, la primera respuesta que seguro damos es mmm, está bien, pero mejor me quedo en mi ruta.
Esta lucha constante entre nuestro instinto y la razón, es tiempo perdido, tiempo perdido de no salir de una situación que nos sentimos inconformes, infelices, y cuando no hacemos algo para superarnos y mejorara nuestras circunstancias y por miedo no estamos decidiendo, pero al mismo tiempo y no nos damos cuenta, pues si estamos decidiendo, estamos decidiendo todos los días a seguir en la misma situación, estamos decidiendo ser infelices.
Con esta anécdota simplemente quería poner como ejemplo 3 aprendizajes de estas experiencias,
1) Es muy importante responsabilizarte de tu infelicidad, nadie esta aca con la misión de hacerte feliz, nadie esta acá para hacerte evolucionar entonces el primer paso es entender que hay una circunstancia que existe y no gira alrededor de ti, pero estas en la total libertad de moverte y cambiarla, recuerda no eres un árbol
2) Sueña, proyéctate, decide cómo quieres vivir tu futuro, decide cómo quieres construir tu felicidad día a día, y no solo te limites a soñar, también ejecútalo, con acciones y con decisiones que sean congruentes con tus sueños.
3) definitivamente tienes que empoderarte de tu felicidad, tienes que ser dueño de tus decisiones, no puedes dejar a que la inercia del momento y las circunstancias decidan por ti